“La sociedad necesita más formación en oncología pediátrica” Entrevista al Dr. Luis Madero

Entrevista realizada por UNIR Revista.

El doctor Luis Madero es un pionero de la oncología pediátrica. Es jefe del Servicio de Oncohematología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús y ahora ha sido nombrado director del Máster Universitario en Oncología y Hematología Pediátrica de UNIR, un título único en su especialidad, de carácter oficial y avalado por la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica.

Este prestigioso médico lleva más de 37 años trabajando por la salud de los menores. Puntualiza que “no solo hay que curar, sino que hay que curar bien”, y por eso insiste en la necesidad de formar más y mejores especialistas en la salud de los más pequeños. Y también en la importancia de la Universidad para impulsar la investigación de esta dramática enfermedad. Con él hemos estado conversando.

El cáncer infantil en nuestro país

En España cada año se diagnostican 1.400 casos de cáncer infantil, según la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer. La buena noticia es que la tasa de supervivencia es alta: de 80 %. Pero el objetivo es que esta cifra de pacientes que superan la enfermedad tenga la mayor calidad de vida posible.

“Lo importante es que este 80 % no tenga ningún tipo de secuelas”, enfatiza el doctor Madero. Para lograrlo, se deben adecuar los factores de riesgo de los pacientes, es decir, no medicar de más a ningún paciente y buscar tratamientos lo menos tóxicos posible. De ahí la necesidad de aplicar medicina de precisión como señala el doctor, “buscar, conocer la secuencia de todos los tumores para poder aplicar tratamientos más específicos, incluyendo la inmunoterapia”.

También hay que conocer los factores de riesgo cardiovasculares y metabólicos puesto que determinan si los pacientes tendrán mayores secuelas a largo plazo. “Lo importante es que ese 80 % que sobrevive lo haga con una integración completa en su vida escolar, familiar, etcétera”.

Un tratamiento para los adolescentes

De la misma manera, los adolescentes enfermos con cáncer tendrían que recibir un tratamiento adecuado a sus necesidades, plantea Madero, un aspecto que aún no se observa en España y que países como Canadá o Inglaterra ya están tomando en cuenta. Se dan casos en los que a los jóvenes pacientes se les practica el protocolo que se emplea con los adultos, que resulta excesivo para ellos; y otros en los que se son tratados con tratamientos pediátricos, que son insuficientes.

“Abogamos porque haya una disciplina de oncólogos pediatras o médicos que se dediquen específicamente a la franja que va de los 15-18 años a los 22. Es imprescindible y es muy distinto. Los tratamientos que reciben los adolescentes están mucho más próximos a la pediatría que a la oncología médica”, continúa el director del máster.

El futuro de los tratamientos del cáncer

La tendencia en el combate del cáncer infantil abarca varios aspectos para lograr los mejores resultados posibles:

  • Reconocer los factores de riesgo para determinar los pacientes que necesitan un tratamiento diferencial. Al identificarlos, se puede descubrir alguna peculiaridad que haría que el tratamiento sea más específico y llevaría a que se curara ese 20 % que ahora son enfermos de riesgo bajo.
  • Prevención terciaria, para que los pediatras aprendan a reconocer cualquier tipo de tumores y homeopatías malignas, es decir, el reconocimiento precoz de la enfermedad. Que cuando aparezca un tumor, el pediatra que lo evalúa inicialmente tenga los conocimientos suficientes para derivar al paciente en el menor tiempo posible.
  • Identificación de tratamientos más específicos, lo que se origina con la medicina de precisión, así como la terapia avanzada que incluye la terapia celular y la terapia génica. La primera se refiere a curar por medio de células, y la segunda por medio de genes.

La necesidad de formación

Por todo lo planteado, es necesario que haya una mejor educación. “La formación en oncología pediátrica es escasa, no está reglada, no es oficial y es manifiestamente mejorable”, continúa el doctor.

Los médicos que hacen oncología pediátrica provienen de la pediatría, estudio que contempla tres años de formación pediátrica y un cuarto que lo pueden dedicar a formación en oncología pediátrica. Madero remarca que solo un año de especialización no es suficiente. De hecho, los médicos que se dedican a la oncología médica -quienes tratan el cáncer adulto – tienen una especialidad troncal de cuatro años. Para Madero, “los niños se merecen que los médicos estén más años estudiando y dedicándose a ellos”.

A su juicio, lo ideal es que la especialidad troncal siga siendo pediatría. El futuro médico debe aprender que los niños son unas personas en desarrollo y que sus tratamientos son diferentes, al igual que las complicaciones y los diagnósticos. “No se debe explicar en un solo año los contenidos comunes del cáncer; un futuro especialista en oncología pediátrica necesita al menos dos”. Por ello, Madero aboga por una formación que incluya tres años de pediatría, un año en oncología y hematología de residencia, y luego dos años más de formación específica en oncología pediátrica.

El Máster Universitario en Oncología y Hematología Pediátrica de UNIR viene a llenar ese hueco que existe en la formación oncológica dedicada a los niños.

Los alumnos pueden adquirir un aprendizaje teórico que es muy necesario. Estudian temas de genómica, apartado que también incluye una parte dedicada a los adolescentes; aprenden todo sobre la biología del cáncer del niño, la aplicación teórica de las leucemias y los linfomas, y los tumores. “Ese conocimiento teórico es difícil adquirir si no te dedicas a ello específicamente. Complementa muy bien que desarrollen un fellow clínico y a la vez un máster que contemple teoría y simulaciones de casos muy estandarizados”, concluye le médico.

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