España reafirma su liderazgo en investigación clínica

El pasado 20 de mayo se celebró el Día Internacional del Ensayo Clínico, una fecha que nos invita a poner en valor el compromiso de nuestro país con la investigación biomédica. En 2024, España volvió a ocupar una posición de liderazgo dentro de la Unión Europea, consolidándose como el Estado miembro que más ensayos clínicos ha autorizado: un total de 930, según el Registro Español de Estudios Clínicos (REec), publicado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Este logro es fruto de varios elementos clave que convergen en nuestro sistema: una red sanitaria pública sólida, profesionales altamente cualificados, una regulación eficiente y flexible, y, sobre todo, una colaboración activa entre administraciones, industria farmacéutica, investigadores y asociaciones de pacientes.

Uno de los datos más relevantes que refleja este liderazgo es el peso específico que tiene la oncología en la investigación clínica nacional. En lo que va de año, se han autorizado 350 ensayos en este ámbito, lo que supone el 39% del total. Esto confirma que el cáncer —también en la infancia y adolescencia, donde la Cátedra UAM-FOI en Oncohematología Pediátrica y de la Adolescencia que tengo el placer de dirigir centra su labor— sigue siendo una de las prioridades más claras a la hora de impulsar nuevos tratamientos.

Por otro lado, España avanza con paso firme en la investigación de medicamentos de terapia avanzada, como las terapias génicas y celulares. En 2024 se han autorizado 52 ensayos clínicos en esta categoría, una cifra que evidencia el crecimiento constante y la capacidad de nuestro sistema para afrontar con garantías los retos de la medicina más innovadora.

El impulso a la investigación pediátrica también merece una mención destacada. Según el informe “Investigación Clínica Pediátrica” elaborado por la plataforma RECLIP y Farmaindustria, en 2022 —último año con datos disponibles— se alcanzó un récord de 162 ensayos clínicos en población infantil, un 24% más que en 2021. De ellos, cerca del 16% se centraron en cáncer, y un 43% se encontraban en fases I y II, lo que indica una clara voluntad de acercar la innovación a los pacientes pediátricos desde las etapas más tempranas del desarrollo clínico.

Desde el ámbito sanitario, compartimos estos avances con entusiasmo, sabiendo que detrás de cada nuevo ensayo clínico hay una esperanza para muchos niños y adolescentes. Nuestro compromiso sigue siendo el mismo: seguir impulsando, desde la universidad y el entorno hospitalario, una investigación que permita mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los más jóvenes.

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