EL EJERCICIO FÍSICO EN LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES CON CÁNCER

La actividad física, es cualquier movimiento corporal producido por el tejido músculo-esquelético que requiere un gasto energético. Muchas de las actividades de la vida cotidiana son ejemplo de la actividad física, pasear, saltar, correr, nadar, montar en bicicleta etc.

Por el contrario, el ejercicio es cualquier tipo de actividad física que es planificada, estructurada y repetitiva, que tiene por objeto mantener o mejorar la condición física y como consecuencia de ello,  se producen una serie de adaptaciones fisiológicas.

En la infancia, un problema importante es que los niños, hacen poca actividad física y como consecuencia de ello surge el sedentarismo, los malos hábitos dietéticos, el sobrepeso, la obesidad, los problemas de sueño y todos ellos son factores de riesgo cardiovascular.

El tiempo que los niños dedican a las tablet y móviles debe de controlarse y supervisarse, poniendo límite de tiempo según sus edades, porque en caso contrario, la inactividad física en los niños terminará siendo un grave problema de salud en el siglo XXI.

De otro lado, sabemos que el cáncer infantil lleva consigo como es obvio, una inactividad física que determinará  una disminución de la condición física de los niños y que incide en que disminuya su calidad de vida.

Desde hace años, existe suficiente información para recomendar que el ejercicio físico mejora la fuerza muscular y la capacidad cardiorrespiratoria, mejorando la condición física de los niños y por ende su calidad de vida.

Desde hace ya más de 15 años el Servicio de Oncología del Hospital Niño Jesús y el Grupo de Actividad Física y Deporte de la Universidad Europea, creamos un grupo de investigación en Ejercicio Físico y Cáncer en los niños y adolescentes, para mejorar las condiciones de los niños con cáncer y crear evidencias científicas mediante estudios randomizados y controlados del papel del ejercicio en niños con cáncer.

Hemos implementado estudios en niños con tumores sólidos,  demostrando el aumento de la fuerza muscular y de la capacidad cardiorrespiratoria.  En pacientes sometidos a trasplante hematopoyético, en donde hemos comprobado beneficios a nivel funcional (capacidad aeróbica y fuerza) a nivel clínico (número de infecciones, acortamiento de la duración de la neutropenia, duración de la hospitalización) y a nivel inmune (disminución de células NK, células dendríticas y liberación de determinadas citoquinas). Por último, estamos comenzando estudios en largos supervivientes de cáncer infantil para evaluar si mediante el ejercicio físico podemos de alguna manera, minimizar los factores de riesgo cardiovascular que tienen estos pacientes como consecuencia del tratamiento de su enfermedad.

Este fin de semana se ha realizado en EDUCA-MED el  II Symposium de Ejercicio, Cáncer y Alimentación y se han actualizado  los conocimientos de esta disciplina.

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